viernes, 19 de agosto de 2011

Mi diario.

Sé su comienzo, tan simple, tan sencillo… no sé su final.

Él es el diario en el que escribo, complice callado, que se deja surcar por los trazos, a veces temblorosos y acongojados; a veces, firmes y fieros de mis deseos, temores y sentimientos.

Él deja mojar sus páginas con mis lágrimas que seca con sus palabras de aliento, y me permite rasgarlas cuando se desborda mi ira, aplacándola con su silencio.

Me hace enfadar con sus hojas en blanco, que nunca cuentan nada y exigen que siga escribiendo, haciendo salir lo que ni siquiera yo sé que tengo.

Es el que me llama todos los días para recordarme que sólo tengo que abrir el cajón y allí lo encuentro, que no cambia de lugar y a todos sitios llevo.

Me hace sonreir cuando lo abro y allí lo veo y a mi mente asoma una noche cuajada de estrellas y un hombro firme donde apoyar la emoción que me hace sentir ese maravilloso cielo.

Pasar una a una sus páginas y leer lo que escribo hace que mis ojos brillen al ver cómo se alejan los nubarrones, dejando de llover y un reluciente sol me deslumbra con sus destellos; los destellos de su sonrisa que nunca me niega y no sé si me merezco.

¡Qué diario tan hermoso me regaló la vida!

¿Cuál fue su intención al hacerlo?

¿Podré envejecer pasando una a una sus ajadas y amarillentas hojas?

El futuro es incierto, sin embargo, sé que mi cajón siempre estará ocupado por él, porque él es mi amigo, mi cómplice; el que siempre escucha y calla; el que no siempre me comprende; el que siempre me sonríe sin esperar nada; el que sabe sacar de mi todo lo que soy y ante el que me muestro tal y como soy.

lunes, 15 de agosto de 2011

E V R .


No te preocupes, olvida y procura disfrutar los momentos que te quedan. Si le das muchas vueltas, las nubes no te dejaran ver las estrellas.

I want to:
See your smile every morning.
Kiss you whenever i want.
Hold your hand.
Think about you all the time,
Tell you how much I love you.
How much i don't wanna ever lose you.

N .

Un dia cualquiera como todos los demás ; pero, un lugar distinto, desconocido y ajeno.
Cómo poder explicar todo lo sentido al vivir esos momentos ...
Cómo explicar el por qué de esas risas, el sentido de cada acto, de cada gesto...
Simplemente, no puedo.
Como explicar el por qué de las sonrisas que afloraban en mis labios ...
Cómo explicar, las sevillanas, las discos ,tantas y tantas cosas...
Cómo explicar lo irrepetible de este viaje, las experiencias que todos hemos compartido...
Sencillamente, sí puedo.
Alguien desconocido que inesperadamente, sin pedirme permiso, se fue instalando en mi vida y que espero se aloje en ella por tiempo indefinido, porque contribuyó a que todo durante ese tiempo fuese maravilloso y perfecto.

Cuéntame todo. Escribe todo, garabatea en un cuaderno, envíame un e-mail. No importa, pero yo quiero saber todo. Así estaremos siempre juntos, aunque estemos separados. De esa manera, cuando menos lo esperemos...nos volveremos a ver.


domingo, 5 de junio de 2011

Thank you.

Una sonrisa significa bastante para mi; porque enriquece a quien la recibe; sin empobrecer a quien la ofrece. Dura unos segundos pero su recuerdo nunca se borra.

sábado, 8 de enero de 2011

El deseo de un sueño.

Mis ojos recorren este paisaje que mi memoria reconoce como si jamás me hubiese ido de aquí. Escenas que creía olvidadas se superponen unas a otras; flashes de una vida que quise dejar atrás.
Mi caminar, ligero y airoso, se torna torpe y cansino con el peso de los recuerdos.
El perfume de las rosas y el olor a azahar agudiza mis sentidos; mientras me embriaga la mezlca de aromas, subo los escalones que me dan la bienvenida al que fue durante tantos años mi hogar.
Las yemas de mis dedos van recorriendo el sendero que ha ido dejando mi mirada por toda la habitación. El intenso olor del césped recién cortado inunda la estancia y una traviesa sonrisa se dibuja en mis labios al escuchar, surgiendo de lo más recóndito, aquellas sonoras carcajadas y el sonido de entrañables voces llamándome por la ventana.
La traviesa sonrisa se desdibuja en mis labios. El calor de mis manos se funde con el frío metal cuando, ansiosas, se aferran a los pies de la cama intentando, angustiada, apresar por unos instantes esos recuerdos que debo dejar marchar.
Me tiendo en el lecho mientras miles de sensaciones me van invadiendo. Sensaciones que me hacen retroceder en el tiempo y vuelvo a vivir aquellos momentos, celosamente guardados que, hoy me doy cuenta, nunca quise olvidar.
...Cansada, me preguntaba qué hacía allí. Los murmullos y las risas consiguieron que me perdiese en mis pensamientos, alejándome de todo aquello que sentía ajeno a mí.
Su presencia, me acerca de nuevo a los murmullos y a las risas. Sin estar preparada, sin avisar, se derrumbaron los cimientos que, quizás débilmente, con la inocencia de mi apenas estrenada juventud construí.
Mi corazón late anticipándose a los contados momentos en los que creo poderlo ver. Sus ojos, el brillo de su mirada, hace temblar el suelo bajo mis pies. Sus palabras hacen florecer sonrisas de ilusión...
Hoy como ayer siento desgarrado el corazón. Hoy como ayer me doy cuenta que aquella ilusión, fueron deseos de un sueño, sueño al que se le negó hacerse realidad.
Cierro despacio la puerta de la habitación que durante tantos años me arropó y voy soltando uno a uno los eslabones que me encadenan al pasado.
Liviana, subo presurosa por las empinadas calles. Me detengo ante la puerta de la casa que me recibe cansada por el castigo de las inclemencias del tiempo. Con los cabellos salpicados de nieve y las mejillas arreboladas por el esfuerzo subo las escaleras que conducen al salón. El aire está impregnado por la fragancia de los pinos, hayas y abetos.
Sin atreverme a dar un paso lo miro. Ni un gesto, ni una palabra, sólo una mirada que me traspasa, que me desnuda el alma. Me dirijo hacia la chimenea lentamente. Quiero saborear cada instante, cada segundo mientras me acerco. El corazón me late alocado, la sangre se espesa, densa en mis venas. A nuestro alrededor una niebla nos envuelve aislándonos de todo lo que nos rodea.
Sus dedos, ligeros y suaves como alas de mariposa, atrapan los copos de nieve que han quedado prendidos en mis pestañas. Su aliento se funde con mi aliento. He llegado, ya estoy aquí, él es mi hogar, estoy en casa.