
Y cometo el mismo error una y otra véz. Pensar que todos son fieles y coherentes en su forma de actuar ante situaciones semejantes, de la misma forma que lo hago yo, me lleva a esta gran desilusión, esta gran decepción. Gran error.
El dolor irá desapareciendo con el tiempo, pero siempre queda el error y con él la esperanza de que alguna vez aprenda a no esperar demasiado, o tal vez, nada de nadie.
Comienza una nueva etapa, me espera un nuevo verano, intentaré vivirlo minuto a minuto, sin plantearme lo que me espera en el siguiente.
Unos minutos, solo unos minutos, pero sin haberme sido concedidos, para mí, la deuda ya está saldada.
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