Travieso, un pequeño rayo de sol se cuela por la ventana de mi habitación despertándome.
Un aire fresco recorre mi cuerpo. Siguiendo sus pasos, el pequeño rayo de sol lo va entibiando.
Me incorporo en la cama, no oigo nada.
¿Dónde está ese cansino e irritante sonido de todas las mañanas?.
El silencio me sobrecoge. En el aire, ausencia y añoranza. Confundida percibo que cada rincón está lleno de nostalgia.
Yo, por cada rincón de la casa; yo, la nostalgia que tu ausencia me depara.
Inquieta me levanto del sofá, la puerta me llama. Nerviosa me dirijo a ella, me lleno de vida...
Eres tú.
¡Ya estás en casa!.
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