¿Qué podemos hacer cuando nos sorprende la realidad de forma brusca e inmerecida?
- Los sentimientos se hacen añicos.
¿Dónde fue la sinceridad en el momento adecuado, en la forma adecuada cuando se aprecia, se respeta a los demás y a uno mismo?
- Cayó en el pozo del olvido.
¿Qué se puede sentir cuando se pretende suavizar la realidad con palabras de elogio?
- El que las recibe, en un principio, menosprecio hacia sí mismo; después... indignación y dolor.
¿Qué podemos hacer entonces?
- Intentar comprender y seguir... aunque no se haya comprendido.
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