Juguetona, la fina arena se cuela entre los dedos de mis pies desnudos, al caminar, atraida por la oscuridad de un mar infinito.
El aroma salino me envuelve, su humedad, me lame la piel, me traspasa; mientras el suave murmullo del mar me llama, vuelvo a la vida.
Mi mirada se pierde en un cielo adornado de estrellas. La luz de la luna se oscurece en la inmensidad de las aguas, al igual que mi mente se pierde en el recuerdo de otro, no muy lejano, renacer a la vida.
Ausente en mi memoria, oigo risas, voces que me llaman, voces cada vez más cercanas; y me sorprendo reconociendo una de ellas... la mía.
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